21 de noviembre de 2013

Catastrophe and the cure

Quiero creer en la bondad de la gente, en que cada persona siempre tiene la mejor intención. Quiero creer que nunca volveré a estar sola, o que no volveré a caer en la autocompasión o la debilidad. Quiero creer que hay personas que cambian tu vida con una sola mirada o un simple beso. Quiero creer en tantas cosas que a veces me pregunto si no sería mejor dejar de creer. ¿Pero entonces qué sería de nosotros?
Inseguridad y desconfianza. La pérdida total de cualquier esperanza. El miedo en su estado más puro. 
La lucha interna constante entre lo que quieres y lo que es mejor para todos. No puedo sentirme así. No puedo permitir que mi bienestar esté a expensas de los demás. No siempre puedo ponerme en un segundo plano porque siento que si lo hago desapareceré en cualquier momento. Me aterra ser egoísta con aquellas personas que se esfuerzan cada día por hacer de este mundo un lugar seguro para mí. Pero también necesito atención y protección. Y no puedo pedirla. No es algo que tiene que salir de mí. De mí sale cuidar de todos aquellos que me importan, pase lo que pase, por muy mal que yo me encuentre.
Dicho así parece que estoy abandonada a mi suerte. Tampoco es eso. Pero al caer la noche, cuando sólo coexisten la oscuridad y mis temores, cuando sólo se oye el eco de mis pensamientos en el silencio más sepulcral... Es ése momento de máxima soledad en el que yo me pregunto..¿Y quién cuida de mí? ¿Quién tira de mí para que no hunda más los pies en las arenas movedizas? 
Quiero ser grande, cumplir mis metas y sueños. Dar el máximo de mí en todos los aspectos de mi vida. Cambiar aquello de lo que no me enorgullezco y que no me trae más que problemas. Sacar esa inseguridad irracional de dentro de mí y poder vivir sin fantasmas que me persigan y me desequilibren.
Pero ahora que conozco lo que es querer a alguien y que ese sentimiento sea mutuo, no quiero tener que hacer todo esto sola. Mi fuerza se multiplica si siento su apoyo. Y no puedo permitir que esa fuerza se desvanezca porque ya he intentado seguir adelante sin ayuda y no ha dado resultado. 

14 de noviembre de 2013

Even fairy tale characters would be jealous

A veces me doy cuenta de la diferencia que supone un día o, en este caso, una noche. La persona indicada en el lugar indicado. Casualidad lo llamarían algunos, pero yo prefiero pensar en Destino. Un espíritu solitario desde hace demasiado tiempo que encuentra su camino en el mundo; un camino en la mejor compañía.
Todo cambia. Te sientes segura. Nada malo puede pasar al lado de esa otra persona que ha puesto el color al gris que antes cubría los paisajes. Una inspiración constante. Una mano que tira de ti cuando haces el amago de caer. Una dosis necesaria de la droga más sana que existe.
A ratos sigo sin creerme la suerte que tuve de conocerle.
Se dice que el tiempo pasa más rápido cuando se es feliz y yo por fin puedo decir que es verdad. Ha pasado un mes y ni siquiera me he dado cuenta. Las horas a su lado parecen minutos. Pero todo el tiempo es de calidad. 
Podría pasarme un eternidad viéndome reflejada en esos ojos que me observan con dulzura. Mi capacidad de abstracción cuando me abraza se eleva hasta el infinito. Es una sensación de paz interior y de cariño incondicional que desconocía hasta el momento. 
No importa lo mal que me encuentre que siempre da con la manera de hacerme sentir mejor. Aunque sea con la tontería más grande del mundo. Porque todo hay que decirlo, tontos somos bastante :)
Es increíble lo positivamente que ha influido en mí en tan poco tiempo y me gustaría pensar que yo he tenido el mismo efecto sobre él. 
Me asombra lo parecidos que somos en algunas cosas, sobre todo en aquellas de las que los demás se aprovechan. Hacer sacrificios por los demás es algo que parece encantarnos y casi siempre son en vano. Pero por intentarlo que no quede. Claro que desde hace un poco más de un mes, mi mayor prioridad es que él esté bien. Pase lo que pase. 
Por eso no me importa ceder el protagonismo a los demás. Incluso cuando me pongo mandona y egoísta sé que va a hacer lo que es mejor para los dos. Supongo que en eso consiste una relación. 
Además, aunque algo me moleste, al final del día, saber que me quiere y que yo le quiero a él no lo cambio ni por todo el oro del mundo.
Fue una puerta a la esperanza y a la felicidad. Un viaje al mundo de las sonrisas no fingidas y de las lágrimas alegres. Un salto a una vida llena de grandes momentos. 
Y debe saber que a mí no me verá quedarme quieta mientras el mundo le hace daño y, que si en ciertos momentos tengo que ser fuerte por los dos, lo seré. Y a los fantasmas que les vaya bien en el baúl del pasado. Ahora él tiene la llave para mantenerlos siempre encerrados y bajo control. Y sé que está en las mejores manos. En las mismas que me hacen sentir querida cuando me acaricia. 
Le quiero. Mucho. Como sabía que estaba preparada para querer pero no había encontrado a la persona adecuada. Y él lo es. Mi persona favorita en el mundo. La otra mitad de mí.

3 de noviembre de 2013

"Quiet little voices"

El sonido más maravilloso del mundo. Rítmico, acompasado, potente... Se reparte por cada una de las partes de su cuerpo con igual intensidad. Se siente con el simple gesto de acariciar su pecho. Podría dormir y descansar durante horas sólo escuchando esa melodía angelical y sin embargo, a veces me doy cuenta de que está protegido por una coraza. Las cicatrices del pasado no se ven pero sé que están ahí, impidiéndole dejarlo de nuevo en manos de alguien. Es devastador saber que nadie lo ha cuidado como se merece, pisoteándolo como si no importara lo más mínimo.
Pero lo más difícil es saber que me va a costar más que al resto atravesar la armadura que él le ha creado para que no vuelva a sufrir. No sé qué hacer o qué decir para llegar a lo más profundo de ese armazón y que empiece a liberarlo poco a poco. Aun así, no pienso rendirme ni un segundo. Puede que hasta ahora no haya logrado grandes avances y de vez en cuando ser consciente de eso duele un poco, pero de alguna manera que desconozco sé que me pertenece. Sé que puedo protegerlo y mimarlo con mi vida y que podría hacer que latiera al unísono con el mío. Sé que no es fácil ni rápido, sé que me va a costar sonrisas y lágrimas pero también sé que voy a tener todo el tiempo del mundo para conseguirlo. Minuto a minuto, día tras día, mes a mes. Es un reto complicado pero es imprescindible, sobre todo para él.
El miedo al dolor y al sufrimiento son malos consejeros pero excelentes guardianes de corazones. Por suerte, creo que sabré ahuyentarlos. Y haré todo lo que esté en mi mano, cueste lo que cueste. Porque se merece el mundo, todo mi cariño, paciencia y ayuda. Toda mi generosidad y bondad. Porque es lo mejor que me ha pasado y me pasará y porque desde que le conocí, sé que no hay mejor persona para mí que él. 

27 de septiembre de 2013

Una especie de milagro


Quería escribir una entrada feliz. Algo alegre y novedoso. Pero no me siento así ahora mismo. Estoy agotada. Veo cómo el tiempo pasa veloz y no puedo hacer nada para pararlo y darme un respiro. "Aprovecha el momento, no te agobies". Qué típico. No sé ni cuántas veces lo he oído y, sin embargo, es algo que ni me planteo. La realización de mis metas y sueños dependen en parte de que ahora esté agobiada y dé el máximo de mi en lo que lo tengo que dar.


Pero algunos días...bueno, es un quiero y no puedo. Me pasan cosas buenas y ni siquiera tengo un momento para sentirme contenta por ellas.
Empiezo las mañanas con energía. La música ayuda y camino hacia la universidad preparada, con ganas y medio bailando. Sin embargo, pasan las horas, el cansancio empieza a hacer aparición y se encarga de cambiarme el humor y, en ocasiones, el estado de ánimo. Pienso en todo lo que tengo que hacer antes de que se acabe el día y me resulta imposible no sentir cómo el agobio y el pánico se apoderan de mí. No tengo tantas horas en el día. Por un instante me siento perdida y abandonada. Luego recuerdo que forma parte de mi sueño y que debo luchar por conseguirlo. Cueste lo que cueste. 
Así son mis días, uno tras otro. En fila india hasta que llegue Diciembre o Enero y pueda descansar. 


Todo parece oscuro y retorcido y cuando crees que la monotonía es un túnel sin salida, aparece la luz. Mi luz. Mi causa perdida. Alguien que parece tener mil problemas y no sabe cómo resolverlos. Alguien que utiliza un juego para evadirse de la realidad. Alguien que me recuerda a alguien.

Y me hace reír. Me divierto hablando con él o al menos intentándolo. Pero es emocionante, es lo que me da vida. Como él diría: "YOSH". Me hace plantearme muchas cosas. Me intriga. Es muy bueno y él ni siquiera lo sabe. Me gusta la persona. O quizás la causa perdida, aún no lo sé. El caso es que me emociona cada noche y me hace sonreír con ganas. Soy consciente de lo absurdo que es pero no puedo dejarlo estar. Me da igual que los impedimentos sean cien mil millones, el simple hecho de hablar ya hace más interesante mi día. 

En cambio no. No siento nada fuerte ni trascendental. Mi mundo no depende de ello, pero mejora y eso es suficiente para que no pueda abandonarlo. Es el milagro del nacimiento de una amistad que no esperabas. La alegría de saber que hay alguien ajeno a ti que te entiende y, de cierta manera, te necesita. Así que no, no puedo abandonarlo. No ahora. No nunca. (Espero)

18 de septiembre de 2013

"Porque cuando descubras lo poderosos que son tus pensamientos..."

¿Por qué nos costará tanto decir las cosas en el momento en el que pasan por nuestra cabeza? Me ha ocurrido tantas veces que tengo miedo de que en cualquier momento las palabras salgan solas causando daños mayores.
Bueno, dado que siempre he considerado que se me da mejor escribir mis pensamien
tos que decirlos en alto, ya va siendo hora de que suelte algunas de mis preocupaciones:

"¿Por qué todo ha cambiado? ¿Dónde está la complicidad que antes existía entre nosotros? Siempre creí en esa amistad que empezó de la manera más casual y espontánea posible, pero... ¿Acaso la hemos descuidado tanto que ahora nos conformamos con un simple saludo o una sonrisa? Es muy triste.. Te debo mucho pero ya no sé cómo dirigirme a ti ni cómo recuperar la relación que había al principio. Parece que mi yo atormentado atrae a la gente y cuando las cosas mejoran, simplemente creen que su trabajo ha mejorado y que ya no les necesito. ¿Es eso? ¿Ya no soy tan interesante porque no tengo tantos problemas ni complejos? Si es así... No pienso volver al pasado, estoy cansada de hacerlo. No voy a comprometer mi felicidad para que nadie venga detrás porque creo que la amistad no está fundamentada en eso.
Todo el mundo está muy raro últimamente. A lo mejor es cosa mía, no digo que no pero la verdad es que no suelo equivocarme con ese tipo de sensaciones. No entiendo nada. Creí que todo sería diferente pero mejor y, a pesar de que mi vida ha dando un gran salto para bien, las decepciones siguen llegando por los cuatro costados. Nadie me advirtió de que las personas a las que quieres pueden alejarse de ti y no tienes tiempo para remediarlo o no sabes cómo. Siempre he sido de sentarme a esperar a que las cosas se solucionen solas y ahora que quiero empezar a hacerlo por mí misma, no tengo ni la más mínima idea de cómo arreglarlo.
Te echo de menos. Un verano enterno de por medio y las cosas por contar se convierten en simple humo. Nada importa. Cada uno a lo suyo. Nunca pensé que sería así. Supongo que ahora ya podrás decirme algo.
Yo, mientras tanto, voy a seguir sonriendo por las cosas más ínfimas y surrealistas que me pasen, ya perdí demasiado tiempo lamentándome y llorando. Las lágrimas estás sobrevaloradas y las sonrisas muy caras pero no me importa. La alegría es necesaria para seguir adelante y, por el momento, nada me la va a quitar"

14 de septiembre de 2013

Ese instante en el que todo desaparece salvo tus recuerdos


Es tan sólo una fracción de segundo. Un pestañeo. Un relámpago que ilumina y se va por donde ha venido. Es la caída del último grano de un reloj de arena. Hablo del tiempo que necesitan las fortalezas mentales para venirse abajo y dar constancia de que todo lo que creías olvidado sigue ahí.

Un deseo por cumplir, un proyecto desechado, un posible amor, una traición que creías pasada. Todo vuelve. Es el momento en el que desconectas de la realidad exterior. Entras en una especie de cámara lenta y el recuerdo se apodera de todos tus sentidos. Sientes una presión extraña en el pecho y te quedas como paralizado. Benditos flashbacks.

Y justo ahí te das cuenta de que estás perdida, que aunque sepas que todo está bien y que nada te va a quitar la sonrisa, hay ciertas cosas que no se olvidan tan fácilmente; q
ue tiene que pasar un cierto tiempo para que los fantasmas del pasado se desvanezcan y puedas seguir
adelante con normalidad.

Nunca sabes cuándo va a aparecer ésta sensación, pero cuando lo hace... Bueno, te sientes diferente. Son los golpes de realidad que tanto tememos pero que son muy necesarios para no caer en el autoengaño. La vida es bonita, pero no debe basarse en mentiras; sino en el fluir de los acontecimientos.

No podemos borrar nada. Todo lo que nos pasa, nos ha pasado o nos pasará es parte de nosotros y no se puede cambiar. Hay que aprender a convivir con ello de manera que no te afecte en exceso. Además,  en cierta medida, saber que lo has superado llega a ser parte de  tu felicidad. Somos dueños de nosotros mismos, y en nuestra mano está escoger cómo queremos vivir. Hay dos opciones: Puedes anclarte al pasado y entrar en una espiral de autocompasión y tristeza de la que es complicadísimo salir. O puedes poner una sonrisa sincera, afrontar lo que venga con alegría y ser conscientes de que en cualquier momento puede llegar algo bueno.

Hace unos años, lo que ya considero una eternidad, escogí la primera opción y no pude arrepentirme más. Pero ahora es distinto. Ahora espero que lo bueno llegue, con una felicidad y una energía que no había sentido nunca. Y me pregunto...¿ cuando llegue lo bueno, esa sensación tan breve y extraña de vuelta al pasado desaparecerá? Porque, por mucho que me cueste reconocerlo, la echaré de menos.

8 de septiembre de 2013

Tu est mon amour, ma petite princesse

Después de un largo paseo, la vio al final del embarcadero. Su larga melena pelirroja ondeaba al viento. Daba la sensación de que en cualquier momento iba a echar a volar. Se encontraba de espaldas a él, pero sabía con seguridad que tendría los ojos cerrados. Le había dicho mil veces que el sonido de las olas le relajaba y él no lo había olvidado. Por ello había elegido ese sitio para celebrar su primer aniversario juntos.

Era demasiado feliz... Tanto que tenía la sensación de que en cualquier momento iba a explotar. Él último año junto a ella había sido simplemente maravilloso. Le encantaba todo de ella. Sus preciosos ojos color miel, su hoyuelo en la barbilla cuando sonreía, sus ataques de locura que acababan siempre con ellos dos saltando sobre la cama y la paz que irradiaba cuando dormía a su lado.

Contagiaba la alegría a cualquiera. No creía que hubiera nadie más en el mundo tan especial como ella y se había dado cuenta de que le quería como no había querido nunca a nadie. No se lo había dicho, pero estaba preparado para decírselo hoy. Era una necesidad que ella supiera que no podía vivir sin estar a su lado, que cada día se despertaba pensando en ella y que no imaginaba un mundo en el que no estuvieran juntos.
Rezaba para que ella sintiera lo mismo y le correspondiera hasta el fin de sus días.
Siguió mirándola mientras avanzaba por el paseo de madera rodeado de yates y pequeñas embarcaciones. Soñaba con tener una y llevar a su preciosa chica a surcar los mares. Los dos solos, rodeados de la inmensidad del océano con ninguna preocupación excepto quererse hasta morir.


Ella no supo que él había llegado hasta que la abrazó por la espalda. Su pelo olía vainilla y su piel al perfume que le regaló por su cumpleaños. Era adictivo. Le acarició la mejilla con ternura, restregó su naricilla por su largo cuello y le susurró al oído:

- Ya estoy aquí. Ahora y para siempre. Te quiero, mi ángel.

30 de agosto de 2013

Una retirada a tiempo es una victoria



¿Cuándo dejará tu recuerdo de cortarme la respiración? ¿Qué hicimos para estropearlo con tanta rapidez que ni siquiera tuve tiempo de sentirme dolida?






La cuestión es que todo estaba roto incluso antes de que nos abandonáramos a la lujuria. Algo se estropeó y se perdió la magia del principio. No te echo de menos. No desde que el silencio pudo más que los sentimientos. Ni siquiera me planteo volver a verte alguna vez pero... ¿por qué tu rostro me persigue al fin del mundo? 


Mire donde mire estás tú, pero no lo eres. Se me para el corazón. Quizás es que la presión de que podríamos encontrarnos en cualquier esquina es todavía demasiado grande. No sé cómo reaccionaría. Porque estoy segura de que la atracción y la pasión siguen existiendo. Sin embargo, ya no hay sentimientos. Es un caso de lucha entre corazón y cuerpo. La cabeza ni siquiera interfiere. Supongo que estará harta de quebraderos y se habrá tomado unas vacaciones. Lo mejor que podía hacer.


No sé. Yo soy diferente pero tú no habrás cambiado nada. No estabas preparado para que nadie se preocupara por ti y yo no sabía hacer otra cosa. Pero ya no me importa. Sólo espero que aprendas antes de que sea tarde . El tiempo compartido fue corto pero intenso. Me enseñaste una lección valiosa, me diste el último empujón para salir de las tinieblas y me devolviste la seguridad que había perdido hacía ya demasiado. Por suerte, esa seguridad no te la llevaste cuando decidiste desaparecer. Por eso no estoy triste ni te echo de menos. Ahora soy yo. Sin tapaderas ni fortalezas de cristal.


¿Que podía haberte querido? Muy probablemente. Pero no hubiera salido bien. Así que no me arrepiento de que todo terminara. Raro sí, pero yo hice todo lo que tenía que hacer y no pienso arrepentirme de eso.




Zsa Zsa Zsu. Sí, lo sentí contigo. Cada vez que te miraba o hablaba contigo. Pero ya no estás y la sensación desapareció cuando te marchaste. Pero sé que volveré a sentirla. No sé ni cuándo ni con quién, ni tengo prisa por saberlo. Sólo espero que la próxima vez, merezca la pena.

25 de agosto de 2013

Nuevo despertar

Apenas acabo de volver de mi paraíso en el noroeste español y los domingos ya vuelven a ser rutina. Yo. Mi música, mi portátil y mis pensamientos. El domingo siempre ha sido el día de pensar en profundidad sobre todo en general y sobre a dónde va mi vida en particular. 
Pero esta vez todo es extraño. Por primera vez en 19 años no hay ningún representante del género masculino del que enamorarme y sin embargo, me siento más viva y feliz que nunca. 

Supongo que ha llegado mi momento. Tras un largo historial de gustos fallidos e intentos de relación frustrantes llegó alguien que me sacó de mi ensimismamiento y abrió mi puerta a la seguridad y la confianza. Al positivismo y a la libertad. Y no me importó que cerrara la puerta al nosotros. Supongo que nunca hubo un nosotros. Sólo dos personas atraídas el uno por el otro que buscaban su lugar en el mundo y se ayudaron a encontrarlo. 

Ahora sé con certeza lo que quiero. Y soy yo misma. Me quiero de una manera en la que no lo había hecho nunca. Por fin sé a lo que estoy dispuesta y lo que me merezco.
Así que sólo cuando aparezca alguien capaz de quererme como realmente se quiere a alguien, me plantearé salir de mi, finalmente, aceptada soltería.  
Qué puedo decir. Sé que me ha costado demasiado tiempo darme cuenta de todo esto pero este año he tenido muchísima ayuda. De personas que no conocía y que lo han cambiado todo. Personas a las que nunca les podré agradecer lo suficiente todo lo que han hecho por mí pero que sé que se alegran de que haya cambiado mi manera de ver el mundo porque se han esforzado como nadie para que lo consiguiera. 
Y sólo queda una semana para empezar la universidad pero voy con más ganas y energía que nunca. Deseando ver a personas a las que echo de menos. Y preparada para conseguir mis metas y sueños. Después de todo, ya iba siendo hora :)

24 de junio de 2013

Aventurero :)

Estoy terriblemente enfadada y angustiada. Las discusiones son horribles y sacan lo peor de las personas y de mí. Decido que no puedo quedarme en casa. Un paseo me sentará de maravilla, como siempre. Quiero ir al centro de la ciudad y perderme entre el gentío, despejarme. Cojo algo de lectura rápida para entretenerme por el camino y para relajarme. Una vez allí me dedico a pasear, perdida entre tanta gente, como si la vida y el mundo exterior no fueran conmigo. Nada de pensar. Sólo soy una persona más vagando por la calle. Mi cabeza pierde conexión con mi cuerpo y dejo que mis pies me lleven donde quieran. Observo las caras de aquellos que me cruzo. Todos inmersos en sus propios pensamientos. "Mala idea" pienso y sonrío para mí. En ese mismo instante me doy cuenta. Le echo de menos.
Y es un sentimiento satisfactorio. Echarle de menos es bueno. Eso significa que él me importa, más de lo que pensaba. Echo de menos su mirada escrutadora mientras vamos en el coche y yo me distraigo cantando, sus muecas mientras hace halago de sus muchas anécdotas o sus vaciles constantes sobre mi escasa libertad y experiencia. Es inevitable sonreír cuando me acuerdo de esos pequeños momentos.
Lo más interesante de todo es que hace muy poquito que nos conocemos pero... todo es tan natural entre nosotros... Me encanta el día a día con él. Sin agobios ni presiones. Sólo dos personas que se están conociendo poco a poco y que disfrutan el uno con el otro. Las conversaciones son siempre tan... no sé, me llena de algo que casi creía desaparecido. Son un soplo de aire fresco y me llena de seguridad y confianza en mí misma. Llevo tres semanas alegre y feliz y casi no me reconozco a mí misma. Es una sensación tan placentera... No quiero se que se acabe nunca. Ha sacado lo mejor de mí sin que apenas me diera cuenta. Ha entrado en mi vida como un torbellino, pisando fuerte, haciéndome sentir viva de nuevo. Buscaba a Pasión y la he encontrado. ¡Vamos que si la he encontrado!
Y no pienso dejarla escapar...

19 de junio de 2013

Desenfreno (primera parte)

Apoyada sobre la barandilla miraba poco concentrada al horizonte. "Las vistas son preciosas", pensaba para sí. El día estaba tocando a su fin y por ello el cielo se había teñido de colores rosados. Sabe que él está a punto de llegar y el nerviosismo es más que patente. Nunca le había pasado nada parecido. El cosquilleo en el estómago era una sensación desconocida para ella y en cierto modo le resulta divertida. Sin embargo no lo era tanto cuando no era capaz de articular tres palabras seguidas sin balbucear o ponerse roja.
Estaba distraída en sus pensamientos cuando notó su abrazo desde atrás. Siempre tan puntual... En este caso no sabía si eso era bueno o malo. No había tenido tiempo de relajarse lo suficiente como para poder respirar con normalidad en su presencia.

- Hola, preciosa. Te he echado de menos - le dijo meloso.

El simple sonido de su voz hacía que se estremeciera y agitara. No terminaba de comprender por qué le cautivaba tanto ni por qué hacía que se sintiera como una niña pequeña e indefensa. Era tan especial... Desde el primer momento que le vio supo que estaba perdida, que no tendría escapatoria. Ese día la esperaba al lado de su coche, apoyado sobre él como si de un modelo de revista se tratara. La miró con deseo y le dio dos besos.Ella sintió como su cuerpo se derretía por primera vez. Era guapo y tenía algo misterioso que lo hacía muy atrayente. El principio de todo... Recordaba cada detalle de ese día y de los siguientes después de ese. Habían pasado casi tres meses desde aquello y todavía no era capaz de contener  sus temblores. Era afortunada de tenerle pero deseaba poder estar tan tranquila como él cuando estaban juntos.
Hoy, de todas maneras, tenía doble motivo para estar cardiaca. Era el día. Así lo habían decidido. Había llegado la hora de dar un paso más en su relación, de entregarse el uno al otro, de tener sexo desenfrenado. Estaba nerviosa pero preparada. Le deseaba con tanto fervor que no sabía como había sido capaz de contenerse en anteriores ocasiones. Era extraño porque cuando pensaba en él de esa manera, tenía más determinación. Tenía que coger el toro por los cuernos. Ni siquiera le contestó al saludo. Se lanzó a sus brazos sin pensarlo y se abandono a la tensión y pasión del momento. Les esperaba una noche muy muy larga....