Estoy terriblemente enfadada y angustiada. Las discusiones son horribles y sacan lo peor de las personas y de mí. Decido que no puedo quedarme en casa. Un paseo me sentará de maravilla, como siempre. Quiero ir al centro de la ciudad y perderme entre el gentío, despejarme. Cojo algo de lectura rápida para entretenerme por el camino y para relajarme. Una vez allí me dedico a pasear, perdida entre tanta gente, como si la vida y el mundo exterior no fueran conmigo. Nada de pensar. Sólo soy una persona más vagando por la calle. Mi cabeza pierde conexión con mi cuerpo y dejo que mis pies me lleven donde quieran. Observo las caras de aquellos que me cruzo. Todos inmersos en sus propios pensamientos. "Mala idea" pienso y sonrío para mí. En ese mismo instante me doy cuenta. Le echo de menos.
Y es un sentimiento satisfactorio. Echarle de menos es bueno. Eso significa que él me importa, más de lo que pensaba. Echo de menos su mirada escrutadora mientras vamos en el coche y yo me distraigo cantando, sus muecas mientras hace halago de sus muchas anécdotas o sus vaciles constantes sobre mi escasa libertad y experiencia. Es inevitable sonreír cuando me acuerdo de esos pequeños momentos.
Lo más interesante de todo es que hace muy poquito que nos conocemos pero... todo es tan natural entre nosotros... Me encanta el día a día con él. Sin agobios ni presiones. Sólo dos personas que se están conociendo poco a poco y que disfrutan el uno con el otro. Las conversaciones son siempre tan... no sé, me llena de algo que casi creía desaparecido. Son un soplo de aire fresco y me llena de seguridad y confianza en mí misma. Llevo tres semanas alegre y feliz y casi no me reconozco a mí misma. Es una sensación tan placentera... No quiero se que se acabe nunca. Ha sacado lo mejor de mí sin que apenas me diera cuenta. Ha entrado en mi vida como un torbellino, pisando fuerte, haciéndome sentir viva de nuevo. Buscaba a Pasión y la he encontrado. ¡Vamos que si la he encontrado!
Y no pienso dejarla escapar...
Y es un sentimiento satisfactorio. Echarle de menos es bueno. Eso significa que él me importa, más de lo que pensaba. Echo de menos su mirada escrutadora mientras vamos en el coche y yo me distraigo cantando, sus muecas mientras hace halago de sus muchas anécdotas o sus vaciles constantes sobre mi escasa libertad y experiencia. Es inevitable sonreír cuando me acuerdo de esos pequeños momentos.
Y no pienso dejarla escapar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario