19 de junio de 2013

Desenfreno (primera parte)

Apoyada sobre la barandilla miraba poco concentrada al horizonte. "Las vistas son preciosas", pensaba para sí. El día estaba tocando a su fin y por ello el cielo se había teñido de colores rosados. Sabe que él está a punto de llegar y el nerviosismo es más que patente. Nunca le había pasado nada parecido. El cosquilleo en el estómago era una sensación desconocida para ella y en cierto modo le resulta divertida. Sin embargo no lo era tanto cuando no era capaz de articular tres palabras seguidas sin balbucear o ponerse roja.
Estaba distraída en sus pensamientos cuando notó su abrazo desde atrás. Siempre tan puntual... En este caso no sabía si eso era bueno o malo. No había tenido tiempo de relajarse lo suficiente como para poder respirar con normalidad en su presencia.

- Hola, preciosa. Te he echado de menos - le dijo meloso.

El simple sonido de su voz hacía que se estremeciera y agitara. No terminaba de comprender por qué le cautivaba tanto ni por qué hacía que se sintiera como una niña pequeña e indefensa. Era tan especial... Desde el primer momento que le vio supo que estaba perdida, que no tendría escapatoria. Ese día la esperaba al lado de su coche, apoyado sobre él como si de un modelo de revista se tratara. La miró con deseo y le dio dos besos.Ella sintió como su cuerpo se derretía por primera vez. Era guapo y tenía algo misterioso que lo hacía muy atrayente. El principio de todo... Recordaba cada detalle de ese día y de los siguientes después de ese. Habían pasado casi tres meses desde aquello y todavía no era capaz de contener  sus temblores. Era afortunada de tenerle pero deseaba poder estar tan tranquila como él cuando estaban juntos.
Hoy, de todas maneras, tenía doble motivo para estar cardiaca. Era el día. Así lo habían decidido. Había llegado la hora de dar un paso más en su relación, de entregarse el uno al otro, de tener sexo desenfrenado. Estaba nerviosa pero preparada. Le deseaba con tanto fervor que no sabía como había sido capaz de contenerse en anteriores ocasiones. Era extraño porque cuando pensaba en él de esa manera, tenía más determinación. Tenía que coger el toro por los cuernos. Ni siquiera le contestó al saludo. Se lanzó a sus brazos sin pensarlo y se abandono a la tensión y pasión del momento. Les esperaba una noche muy muy larga....


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