10 de abril de 2014

Brillante luz de esperanza

Imposible no darse cuenta de la belleza que encierra un día soleado. La luz brillante del astro rey ocupa cualquier sombra de amargura. El todavía tímido canto de los pájaros intenta sobreponerse al inmenso ruido que hacen los malos pensamientos. Puede verse cómo empiezan a asomar las sonrisas más sinceras, expectantes de verano y calor. Todo el mundo parece más feliz en días como el de hoy.
Hasta se tienen más ganas de estudiar. Las ansias de libertad son infinitas pero el peso de la responsabilidad es más liviano cuando los rayos del sol iluminan y aclaran las ideas. 
Música alegre y el corazón contento. La mezcla perfecta para contagiar al mundo. Un baile inconsciente e improvisado hace aparición hasta en los sitios más inoportunos.
Realmente me da igual. La felicidad es para compartirla, no para esconderla. Como el positivismo que desprenden algunas personas y que todos deseamos para nosotros. El mismo que teníamos en nuestra tierna y dulce infancia, cuando nada más importaba. 


Por eso, en días como hoy sí me siento así. Alegre y contenta. Expectante. Con ganas de que la vida siga su curso, transparente y hermoso como el de un gran río que desemboca al mar. Constante pero emocionante. En resumidas cuentas, viva y feliz.