20 de febrero de 2014

Cosas que no se olvidan

Bondad, sinceridad, amistad. Un punto de locura que a veces  lleva al extremo. Un halo de fuerza y energía que irradia luz y se contagia aunque estés en la distancia. El reflejo del alma más pura que he encontrado hasta el momento. 
Hablo de la persona que, de la nada, tuvo la paciencia y la valentía para intentar cambiar mi visión triste del mundo. No sé qué sería ahora mismo de mí si no le hubiera conocido. Probablemente seguiría hundida en la más profunda soledad interior y nadie se habría dado cuenta. Pero él lo hizo.
Releo nuestras conversaciones desde el poco de empezar en el caótico mundo de la medicina en las que se puede ver cómo dos compañeros de clase se sumergen de lleno en el mundo de la amistad sin apenas darse cuenta.
Noches y días de lágrimas, risas, melancolía y felicidad. Ánimos que no se acababan ni se acaban nunca. Una preocupación más que sincera, muestra de todo el apoyo que es capaz de darme.
¿Cómo poder describir todo lo que ha hecho por mí en tan solo unas pocas palabras? Me parece algo casi imposible.
Es la constancia lo que más llamó mi atención. Nunca se cansó de enseñarme a quererme más a mi misma y  a darme cuenta de que el camino de oscuridad que había elegido hacía ya tiempo no era el correcto. No dudó en reñirme cuando veía que me estaba perdiendo de nuevo. No se lo puse fácil, pero nunca desistió conmigo.
Ahora estaría perdida y, sin embargo, me estoy convirtiendo en la persona de la que puedo estar orgullosa. La persona que fui hace muchos años pero que desapareció debido a las malas elecciones. Y fueron muchas, pero depositar mi confianza y amistad en él no fue una de ellas. Ni de lejos.
No podría haberlo hecho sin su ayuda totalmente desinteresada. Y no quiero decir que no hayamos tenido nuestras malas rachas o épocas de "abandono" pero sé que pase lo que pase va a encontrar las palabras adecuadas para ponerme una sonrisa y darme la fortaleza necesaria para seguir adelante. Siempre buscando el lado positivo incluso cuando todo se tuerce. Siempre dispuesto a dar un abrazo que cura hasta las heridas más profundas y dolorosas.
Nadie sabe hasta qué punto estoy agradecida de haberle conocido. Sólo digo que todos aquellos que contamos con su presencia en nuestro día a día, somos demasiado afortunados. Y los que no le conozcáis, deberiáis. Es alguien que merece la pena tener como amigo.
Así que nunca podré negarle ningún favor, porque me dio lo mejor que se le puede dar a alguien: la oportunidad de cambiar mi vida a mejor y de ser mejor persona. Aunque sólo sea la sombra de lo grande que es él =)

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